Aún queda una revolución pendiente. La del arte, la del sentimiento, la del contenido. He muerto tantas veces esperando verla a ella, tan imposible…Queda despojarnos de nuestro nombre, del pesado altar que aun sin querer todos reclamamos, devolver nuestro espíritu a la tierra, a la maternal esencia que todos llevamos dentro y que siempre nos afanamos en ocultar.
Nos queda pendiente aprender el abrazo, desechar la desidia, echar abajo los muros de lo “bueno” y lo “malo”. No alcanzaremos jamás satisfacción alguna hasta que no sintamos que nuestras puertas se abren para todos, hasta que la íntima esperanza de ser libres que todos albergamos despierte a la vida, a la comunión de todos los senderos que bajo el sol recorremos día a día, a veces cansados, otras decididos, pero siempre con un único anhelo: no sentirnos solos, sabernos comprendidos, amados, y respirar cada segundo esa dicha.
Queda una revolución pendiente, pero aún no hemos sabido defenderla.
jueves, 30 de octubre de 2008
domingo, 7 de septiembre de 2008
concierto despedida

Pues si... me voy a las frías e inglesas tierras... y para despedirme, voy a dar un concierto, que tengo muchas ganas de irme cantando.
Será un concierto especial, con canciones nuevas, otras no tanto, alguna que otra versión y espero que sorpresillas.
El evento será en Cádiz, en la Taberna Flamenca La Cava (c/Antonio López), el viernes 12 de septiembre a las 12 de la noche. Se ruega puntualidad, ¡¡que no tengo ganas de empezar el concierto a las tantaaaas!!
Vengan dispuestos a pasarlo en grande, porque yo lo estoy.
miércoles, 6 de agosto de 2008
Su majestad el tango (argentino)
Aníbal Troilo,
Contursi,
Discépolo,
Homero Manzi,
Piazzola,
Gardel
La voz llorando al fondo de la barra,
el pulmón de Argentina es un bandoneón
La Última Curda
Mi Buenos Aires Querido
Cambalache
Malevaje
Volver
La vida implacable tiembla en una garganta,
renace en un tango, y se hace canción.
miércoles, 23 de julio de 2008
autodefinición (¿por qué demonios canto?)
"Sólo quiero darme a entender, emocionar o mejorar con aquello que a mí me ha emocionado o mejorado antes de escribirlo; o más todavía: gritar a los sordos, hacer hablar a los mudos, alegrar a los tristes, poner mi verso en el hombro de los enamorados, hacer pensar a los demasiado frívolos, describir la belleza a los ciegos de espíritu, amonestar a los injustos, divertir a los niños; esto es lo que quiero y a veces consigo."
Gloria Fuertes
domingo, 22 de junio de 2008
Hay que dar de comer alas al poeta,
dejar que engulla misterios,
llenar su copa hasta el borde,
hasta que rebose
y sus párpados se confundan con el infinito,
mojar sus labios en el llanto futil de la derrota.
Hay que sacarlo de noche a pasear,
a conversar con las farolas
y dejarle alumbrar por la tenue luz de una espalda desnuda.
Llévenlo a desayunar a las iglesias
para que aprenda de Dios a ser
palabra y carne.
Déjenle vestirse con el grito fugaz de la alegría,
permitan que se calce los zapatos del labriego,
para que aprenda los ciclos ocultos de las cosas.
Háganle repudiar las baldosas
y absténganse de darle a leer la sección de Economía del periódico,
rescátenlo de las vacías aulas universitarias
y hagan el favor de devolverlo al parvulario
y sobre todo,
ámenlo,
ámenlo sin pudor y sin recato.
dejar que engulla misterios,
llenar su copa hasta el borde,
hasta que rebose
y sus párpados se confundan con el infinito,
mojar sus labios en el llanto futil de la derrota.
Hay que sacarlo de noche a pasear,
a conversar con las farolas
y dejarle alumbrar por la tenue luz de una espalda desnuda.
Llévenlo a desayunar a las iglesias
para que aprenda de Dios a ser
palabra y carne.
Déjenle vestirse con el grito fugaz de la alegría,
permitan que se calce los zapatos del labriego,
para que aprenda los ciclos ocultos de las cosas.
Háganle repudiar las baldosas
y absténganse de darle a leer la sección de Economía del periódico,
rescátenlo de las vacías aulas universitarias
y hagan el favor de devolverlo al parvulario
y sobre todo,
ámenlo,
ámenlo sin pudor y sin recato.
jueves, 19 de junio de 2008
El mundo se divide en fragmentos cada vez más pequeños,
se desintegra,
¿qué será de nosotros cuando el odio termine de levantar sus barreras?
Andaremos perdidos en la niebla,
ajenos al calor y la ternura,
desnudos de justicia y compasión,
seremos como hienas que sonríen en la noche,
como cuervos sacándonos los ojos,
la muerte es el resultado,
el amor la única salida
para huir del destino que ansioso nos aguarda.
martes, 29 de abril de 2008
Nómada
El viaje que nunca se acaba, la música girando a través del mundo, como un satélite sin rumbo fijo. Esa es quizá la vocación del músico, su naturaleza y también su maldición. Ya no sólo el viaje físico, de ciudad en ciudad, sino el espiritual ("que el pensamiento es estar siempre de paso", en palabras de Aute). Sacarle a la realidad el jugo, exprimirle todas y cada una de sus palabras, viajar al centro de los sentimientos y no desfallecer en el intento.
El camino del que canta nunca tiene fin, siempre a la búsqueda interminable de la metáfora acertada, de la noche que no acaba, de la melodía sinuosa.
Su deber es no conformarse, saber que la verdad es relativa, que sólo el amor libera, y que la naturaleza del nómada le impide conformarse con lo mediocre. Aspirar a la belleza, al delirio del acorde preciso y de la voz que se cuela en cada rendija del alma.
Todo este puñado de certezas caben en una canción, y Kino las hace suyas mezclando sutilmente su pasado rockero con su presente pausado y reflexivo, sin renunciar a la mística de la paz y el amor sobre todas las cosas, recogiendo ecos del folk con una instrumentación clara, precisa y contundente cuando es necesario. Una banda sonora apropiada para seguir haciendo camino.
El camino del que canta nunca tiene fin, siempre a la búsqueda interminable de la metáfora acertada, de la noche que no acaba, de la melodía sinuosa.
Su deber es no conformarse, saber que la verdad es relativa, que sólo el amor libera, y que la naturaleza del nómada le impide conformarse con lo mediocre. Aspirar a la belleza, al delirio del acorde preciso y de la voz que se cuela en cada rendija del alma.
Todo este puñado de certezas caben en una canción, y Kino las hace suyas mezclando sutilmente su pasado rockero con su presente pausado y reflexivo, sin renunciar a la mística de la paz y el amor sobre todas las cosas, recogiendo ecos del folk con una instrumentación clara, precisa y contundente cuando es necesario. Una banda sonora apropiada para seguir haciendo camino.
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